sábado, mayo 22, 2010

LA TRANSICIÓN DE LA TRANSICIÓN

Si nuestros calendarios no lo confirmaran, podríamos creer que España ha quedado detenida en el tiempo, que nunca salimos de la transición. ¿Cómo se puede entender sino que, en pleno 2010, ocurran cosas como que la ultraderecha consiga sentar a un juez de la Audiencia Nacional en el banquillo de los acusados por investigar los crímenes del Franquismo?
Cada vez parece más evidente que la “Transición modélica” a la democracia que hasta hace poco todo el mundo idealizaba tuvo algo de paso en falso, y bastante de huida hacia delante. No voy a discutir que en aquel momento fuera o pareciera lo más adecuado. Pero el miedo a hacer sufrir al paciente nos llevó a no amputar todas las partes cangrenadas y putrefactas de un sistema que había invadido cada rincón de poder existente. Si el 23-F evidenció la necesidad de purgar lo más rancio que aún mandaba en el ejército, el poder judicial, parapetado en la división de poderes, es ahora mismo el único ámbito de la vida pública donde los dinosaurios pre-democráticos siguen sin extinguirse y campando a sus anchas. Del Estatut de Catalunya, ni hablamos…
Lo ultimo lo hemos sabido hace unas horas: Garzón tiene permiso para irse al Tribunal de la Haya, como asesor. No se puede ser más cínico. Al enemigo que huye, puente de plata… ¡Mientras no incordies en España, vete a hacer el justiciero a donde tu quieras!
Entre la apopléjica decrepitud de las altas instancias judiciales y una patronal empresarial y bancaria madre de la cultura del pelotazo, primero, del fraude fiscal, de la especulación y la burbuja inmobiliaria, después, el Estado ha quedado reducido al papel del Don Quijote que debe hasta el caballo que monta. Los buitres de la Bolsa y otras aves carroñeras (gaviotas para ser exactos) vigilan impacientes a que el caballo caiga muerto, para comérselo y reprocharle al Caballero de la Triste Figura (el gobierno) lo poco que cuida sus intereses. Desesperado, el hidalgo acaba recurriendo a los únicos no pueden decirle que no: su fiel escudero y su propia familia (léase: los funcionarios y los pensionistas).
Habrá que hacer la Transición de la Transición.

Artícle publicat a “La Veu Digital”, el butlletí digital del PSC

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Bueno, al menos con lo de Garzón hemos avanzado algo y por fin gran parte de la gente se empieza a dar cuenta de que la transición ni fué ejemplar ni hay que felicitar a nadie por ella. Más bien todo lo contrario.

Te pego la letra de la canción de HABEAS CORPUS A las cosas por su nombre:

Sabemos que las buenas palabras son el maquillaje más habitual utilizado por la mentira para de este modo mostrarse atractiva. Sabemos que esos a los que llaman creadores de opinión, expertos tertulianos, rigurosos historiadores son la voz de su amo, la voz de la que nos sentimos esclavos. Sabemos ya que quienes han hecho de cientos, de miles, de millones de mentiras una profesión altamente rentable temen llamar a las cosas por su nombre. Nos dicen la verdad es una, la verdad es una y nada más que una. Una sola porque existe una sola España, una sola, porque una sola es su historia. Una sola forma de escribirla, una sola forma de escribirla y contarla. Un solo y único discurso y aquel que se mueva, no sale en la foto. A las cosas por su nombre. A las cosas por su nombre. La monarquía española es la más directa herencia del franquismo. La transición a la democracia el ejemplo perfecto del fiel continuismo. Adaptarse a los nuevos tiempos exigía esa amnesia que llaman consenso. Los partidos de izquierda dejaban de serlo. Los de derecha decían ser de centro. Los sindicatos mayoritarios, culpables de la mayor de las traiciones cometida a los trabajadores, pasaban a convertirse en funcionarios. Y la constitución española, cadena que aprieta, cadena que ahoga. Cadena del todo todopoderosa. La norma suprema. La ciega obediencia. Elegimos de quién ser esclavos y desde qué lado nos vendrán los palos. Sufrimos el terror del trabajo a la vez que sufrimos el terror del Mercado. El poder sigue en las mismas manos. Los que ayer lo tuvieron hoy lo siguen teniendo. El ejército está vigilando lo que un día quedaba atado y bien atado.A las cosas por su nombre. A las cosas por su nombre. La bandera española es la bandera fascista. El ejército español el ejército fascista. La policía española, la policía fascista. La clase política, la clase fascista. Por su nombre. A las cosas por su nombre. A las cosas por su nombre.

5:40 p. m.  

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